Aprovechando que hoy no trabajaba por la tarde, acudí al médico de cabecera. No me pasa nada grave, pero debía ir por un asunto menor. Os cuento. Tengo un grano, un abceso de grasa por la espalda a la altura de los riñones. De momento, no me molesta, pero ya me lo han tenido que quitar en dos ocasiones pues cuando se infecta sale pus y el dolor resulta insoportable.
En los últimos días, comprobé que el dichoso granito estaba empezando a crecer y ponerse algo duro y ya pensaba que podía salir el pus. El médico me comentó que, efectivamente, tarde o temprano va a explotar (os aseguro que el dolor cuando ocurre eso es parecido a como si te estuvieran pinchando constantemente con mil alfileres). Así que me recomendó acudir a un cirujano para que extirpara el grano de raíz con lo que ya no me volvería a salir nunca más.
mmm, aquí esta el problema. Yo tengo un pánico tremendo a las inyecciones. Para la extirpación me tiene que dar anestesia local en la zona y no me hace nada de gracia la idea. Será todo sencillo, ya que en menos de media hora me quitan el grano y regreso a casa sin mayor problema. Pero la maldita inyección......
Pues nada, tendré que ir en las próximas semanas y aguantar como un campeón el pinchazo. Reconozco mi debilidad en el tema de inyecciones. Es algo que viene desde mi más tierna infancia y no se supera con los años.
Ya os contaré cuando vaya al cirujano como fue todo. Me espera allí con sus garras afiliadas mi "amiga" la inyección...



