Las autoridades arqueológicas egipcias realizarán un estudio para proteger la Esfinge, uno de los más carismáticos monumentos de Egipto, de las aguas subterráneas. El egiptólogo Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, adelantó que la investigación durará 60 días, y que la llevará a cabo el Centro de Ingeniería Arqueológica de la Universidad de El Cairo.
Asimismo, Hawass negó que las aguas subterráneas que han emergido en el lugar, hayan afectado la colosal estatua y que ésta se encuentre en peligro. El egiptólogo mostró su descontento con algunos medios de comunicación por haberse hecho eco de las opiniones de alguien que no es experto y que afirmó que la Esfinge se encontraba en peligro debido a las aguas subterráneas.
Hawas se mostró enérgico: "Esas alegaciones son incorrectas, además el tema ha sido planteado por un guía de turismo que no está vinculado con especialidades científicas relacionadas con la Arqueología, por lo que su opinión carece de base científica".
Hawass alude a la campaña de concienciación que el arqueólogo Bassam el Shammaa -al que se refiere como un guía de turismo- ha lanzado últimamente en internet bajo el nombre de "Salvemos la Esfinge" de las aguas subterráneas.
Pese a su enorme tamaño, la Esfinge, esculpida en un solo bloque de roca, permaneció gran parte de su historia sepultada por la arena del desierto, hasta que entre 1816-1818 fue desenterrada completamente.
La identidad de su constructor siempre ha resultado un enigma, ya que la estatua no contiene ninguna inscripción que lo precise. Sin embargo, su emplazamiento cercano a la Pirámide de Kefrén, ha llevado a muchos historiadores a asociar su construcción a la figura de este faraón.

'Tut'. Egipto consigue, una vez más, aumentar el interés del turismo mundial. 

